Kolmanskop

     El tiempo lo cura todo y mientras la herida sana podemos ser partícipes de cómo el reloj parece haberse detenido ante nosotros. Viajamos a otro tiempo en el que escuelas, casas de oficiales, barracones y cocinas bullían en la actividad cotidiana de un pueblo minero alemán en el desierto. Ahora sólo quedan ruinas que nos trasladan a la belleza de lo efímero.