Monstruos de flores

     Hay floraciones de plantas que tienen un especial interés para la fotografía de paisaje. Son conocidas por los fotógrafos de paisaje de medio mundo las floraciones de Lupinus en Nueva Zelanda y el noroeste de EE.UU., el tajinaste canario, los bluebells de los bosques del centro de Europa... la lista es tan amplia como atractiva.

     Pero hay una floración que pasa casi desapercibida para los que fotografiamos paisaje: la del erizón. El erizón, es una leguminosa que crece en zonas montañosas bajo condiciones que a duras penas pueden soportar otras especies vegetales. En invierno el viento, el hielo y las temperaturas bajo cero no suponen un problema para su supervivencia, pero al llegar el verano tienen que resistir temperaturas extremadamente altas y largos periodos sin lluvia.

 

     Suelen crecer pegados al suelo, achaparrados y encogidos, formando colonias de cabezas redondeadas. Suelen ser espinosos y tacto áspero y basto, pero todos los años ofrecen un espectáculo de singular belleza que puede ser muy interesante para aprovechar el atractivo de un paisaje. La floración de las diferentes especies de Echinospartum se produce en diferentes momentos del año en función de la latitud y de la especie, no tanto de la altitud, pues suelen crecer en lugares de características muy similares y, por lo tanto, la floración de las colonias de determinadas sierras suele ser más o menos simultánea.

 

     Estos arbustos cuentan con una floración muy abundante, las brácteas y bracteolas que esconden las flores antes de que se produzca la floración están recubiertas de pelos blanquecinos que le dan a la planta un aspecto misterioso, cubierto por motas blancas, unas semanas más tarde emergen las flores y los arbustos se recubren de flores amarillas ofreciendo un auténtico espectáculo que es sin duda un auténtico regalo para los que fotografiamos paisaje. 

 

     He elaborado un mapa con la distribución del erizón en la península. Los colores representan las diferentes especies. La floración comienza ahora, a finales de junio y se alargará hasta finales de julio. Personalmente he fotografiado y conozco algunas colonias de Echinospartum ibericum en el oeste del sistema central. Si sirve como referencia, florecen a principios de julio y el clímax suele producirse a mediados de julio.

 

     Espero no faltar a mi cita anual con los erizones este año, fotografiaré una de las colonias que más atractivas me parecen y, como otros años, buscaré los lugares más coloridos para encontrar buenos puntos de vista en los que encuadrar otras colonias.



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El día que hice líneas en la arena

     Hace poco más de un mes estuve pasando el fin de semana con compañeros de AEFONA (Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza), durante ese fin de semana, además del tiempo necesario para las reuniones de trabajo de la asociación encontramos hueco para fotografiar.

 

     Lo cierto es que a priori la zona del delta del Ebro no me llamaba mucho la atención, suelo preferir paisajes más montañosos y salvajes. Al llegar inmediatamente nos llamó la atención a Sergio Marijuán, con quién compartí viaje, y a mi la cantidad y diversidad de aves. Habíamos quedado en un muelle para fotografiar el atardecer y antes de llegar tuvimos que parar dos o tres veces para ver y tratar de fotografiar algunas especies que uno u otro no habíamos visto nunca.

 

     El viernes, al llegar al punto de reunión, reencuentro con grandes amigos y compañeros de AEFONA, la luz caía y rápidamente montamos el equipo para comenzar a fotografiar. Me encontraba ante un par de muelles destartalados, una barca destrozada a medias de hundir, bastante basura... nunca hubiera imaginado que pudiera llegar a tener ganas de fotografiar en un sitio así, pero lo hice y traté de obtener imágenes con un toque de creatividad.

 

     Los días siguientes fueron una sucesión sesiones de reuniones, charlas de sobremesa y algunas sesiones de amanecer/atardecer. Durante las salidas para fotografiar que realizamos, en todas las ocasiones, me encontraba en localizaciones que no me parecían fotogénicas, que no tenía preparadas, con cielos demasiado despejados... esto hacía que me encontrara en un lugar para fotografiar, sin sentir esa necesidad/presión de conseguir una buena foto de ese lugar, sin prisa, sin encontrar que el "momento" me pudiera aportar algo especial... esta situación hizo que me planteara fotografiar de un modo que no había hecho hasta entonces.

 

     Después de un mes, cuando por fin he encontrado tiempo para dar un repaso a las fotos de aquellos días, he llegado a la conclusión de que fotografiar en aquellas condiciones hizo que involuntariamente experimentara y probara nuevas técnicas y propuestas visuales. De las técnicas hablaré en otra ocasión, pues estoy preparando algo más técnico (valga la redundancia) y extenso para El Paisaje Perfecto, pero casi sin darme cuenta me vi fotografiando decenas de imágenes abstractas creadas a partir de las formas que había en la arena de la playa. Comencé con una textura y la luz rasante, la sugerencia de las formas y la curiosidad me llevaron a crear esta serie en poco más de una hora.

 

     Esta serie la podéis encontrar en la sección de galerías, es muy sencilla y tal vez no sea visualmente muy impactante, pero a riesgo de ser grosero diré que es mi web y pongo lo que me gusta. Me recuerda aquellos días, me ayuda a mantener un vínculo con aquellos días, un momento muy especial de creatividad. 

 



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El hallazgo fortuito

     Han pasado tantos años que ni los recuerdo. Tal vez 15, tal vez 17. En aquellos años en los que comenzaban a extenderse las cámaras digitales salía al campo con una Nikon compacta, atención: ¡De dos megapíxeles!

 

     Mis aspiraciones creativas en fotografía eran nulas, sólo diversión y documentar aquello que encontraba en la naturaleza que me llamara la atención. Un milano por aquí, un campo de tomillos florecidos por allá, posando junto a un gran castaño para que se vea lo grande que es el tronco... así pasaban mis esporádicas jornadas fotográficas.

 

     Recorría una pista en bicicleta, con mi Nikon compacta en el bolso del bastidor, paré a un lado porque algo me llamó la atención en el robledal. Desconozco qué pretendía capturar pero si recuerdo que era un caluroso día de finales de primavera y el sudor de las manos hizo que se me resbalara la cámara en el momento que disparaba. Y llegó el hallazgo fortuito.

 

     Por suerte la cámara no cayó al suelo, tenía la costumbre de ajustarme la correa de muñeca cada vez que la cogía. Ni me molesté en ver qué había salido, disparé otras dos o tres, guardé la cámara y continué mi camino. Cuando vi la foto en la cámara, al llegar al casa, mi primer impulso fue borrar la foto que había quedado movida al caerse la cámara pero me llamó la atención el remolino central ¡qué casualidad que al caer la cámara girara sobre si misma en el momento de disparar! Me gustó mucho.

 

     A este tipo de descubrimientos fortuitos es lo que se le está llamando hoy en día serendipia, hablo un poco de ello en un artículo de El Paisaje Perfecto (www.elpaisajeperfecto.com/el-factor-suerte-en-fotografia-de-paisaje). Pero no nos engañemos que podemos seguir llamándolo chiripa, potra, coña, chorra, chamba... que nos da lo mismo, si la llego a haber borrado de nada me hubiera servido haber capturado esta foto de chiripa.



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El amor está en las rocas

     Encontrar formas sugerentes entre las paredes de roca arenisca de Jaizkibel es algo común a los que visitamos este lugar, pero conseguir captar este corazón no es fácil. 

 

     El corazón aparece desfigurado pues el lado derecho es mucho mayor que el izquierdo. Tras varias pruebas comprobé que el único modo de que ambos lados tuvieran un tamaño similar en la foto fue con la técnica del "zooming". Esta técnica además le aporta un aspecto misterioso al resto de la imagen al deformar y dejar velados las cavidades de la roca que rodean la formación central. 

 

     Hace ya más de un año que tenía esta foto perdida por el archivo pero parece que hoy, en el día de San Valentín, está todo permitido en este sentido: tanto una imagen figurativa en la que el elemento central es un gran corazón como que para que representarlo haya utilizado la técnica del "zooming", tan odiada en nuestros días.

 

     Si no conoces el monte Jaizkibel te animo a descubrirlo pues es un paraíso para la fotografía tanto abstracta como figurativa; si lo conoces es muy probable que entiendas qué quiero decir con el título, pues es difícil no enamorarse de un lugar así y, por eso, el amor está en las rocas. Conoce más información sobre Jaizkibel y la problemática ambiental a la que se enfrenta a través del proyecto Jaizkibel Amaharri.



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Mis 9 favoritas del 2016

 

     Con la mente puesta en los viajes y escapadas fotográficas de 2017 hago una pequeña recopilación de las imágenes que he publicado aquí a lo largo del pasado año. Nunca he sido partidario de hacer este tipo de recopilaciones ya que no le veo utilidad desde el punto de vista fotográfico, sin embargo, parece que la satisfacción a la hora de reunir estas imágenes sea más personal que útil para mejorar fotográficamente.

 

     Y hago reflexión de los sitios que he visitado que, sin ser algo excepcional, me ha permitido capturar varias imágenes que creo que reflejan a la perfección mi pasión por recorrer espacios naturales acompañado por mi cámara. Gredos invernal y otoñal, Camboya, bosques asturianos, las cuevas de Urbasa, las Quilamas, Urederra y muchas salidas por la sierra del Espinazo entre las provincias de Cáceres y Salamanca. En años anteriores estas escapadas puede que hayan sido más diversas, sin embargo, 2016 ha sido el año del herbario fotográfico y, hasta Mayo, he tenido una dedicación casi exclusiva para recopilar las fotografías de 125 especies diferentes de plantas, toda una experiencia muy satisfactoria pero que no me aporta fotos exclusivas que mostrar aquí.

 

     Espero que os gusten, gracias por tu visita. 

 



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Todo es cuestión de una hora

     Hace tiempo me prometí que no volvería a recorrer "mi sierra", la sierra del Espinazo si no esperaba nubes. Salvo circunstancias excepcionales en las que florecieran los erizones (Echinospartum ibericum), algunas escobas (Cytisus sp.) e incluso los jacintos (Hyacinthoides hispanica) que cubren algunos prados, tenía claro que repetiría fotos que ya he hecho con cielos despejados. Hace unos días se me planteó una situación nueva, aunque la predicción era que no hubiera nubes en el momento de amanecer me arriesgué.

 

     En la propia localización, en el momento de amanecer encontré con que el cielo estaría completamente despejado, unos 20-30 kilómetros al norte habría alternancia de nubes y claros, lo mismo unos 15-20 kilómetros al sur ¿cómo podría existir tal grado de precisión? decidí salir de todos modos y la predicción acertó de lleno. Cuando comenzaron a llegar las primeras luces, un cielo completamente azul sustituyó a una bóveda repleta de estrellas, sin luna, cuya tenue luz, en una noche tan oscura me maravillaba y me permitía intuir el camino cuando apagaba el frontal. Amanecer desastroso.

 

     A principios de octubre y con las lluvias otoñales pendientes el atractivo de estas montañas de granito no se encuentra en su mejor momento. Las fotos que pude realizar de primera hora trataron de resaltar los volúmenes aprovechando la luz horizontal, pero todo quedó en intenciones. A medida que fue avanzando el amanecer, una hora después, tal como marcaban las previsiones las nubes comenzaron a llegar.

     Parece que todo fue cuestión de una hora, el tiempo que necesitaron las nubes para recorrer los 20 kilómetros desde el norte, pero también la hora que yo necesité para desandar parte del camino desde la localización elegida y, casualidad, en el momento en que las nubes entraban, pasé por la localización que he intentado fotografiar tantas veces y de la que ya he hablado aquí:

 

www.pablossanchez.com/a-la-tercera-no-va-la-vencida/

 

    No pude resistirme a añadir otra imagen a la colección, esas nubes altas polarizadas con el sol todavía aceptablemente lateral me dio una imagen que, lejos de encontrarse entre las que más me gusta, me hizo soñar con una situación: ese mismo lugar, esas mismas nubes, pero en el momento del amanecer, cuando la luz rosada de esos cirros lo inunden todo. Siempre encuentro una buena excusa para volver.



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Primeras pinceladas de otoño

 

     Hace unos días pasé junto a un arroyo poblado de lirios, en esta época del año no tienen flor, pero me pareció atractiva la disposición de las hojas: cintas que se superponían en diferentes direcciones. Cuando pasé por allí hacía unos minutos que se había puesto el sol y la bóveda celeste reflejada en las cintas me pareció que podía añadir un plus de atractivo a la escena.

 

     He vuelto hoy, a la misma hora, y un perro había hecho de las suyas, había cruzado por las cintas para darse un chapuzón. Los tallos de los lirios estaban tumbados y descolocados, habían perdido su atractivo. Intenté varias tomas en vano, rápidamente una rama de fresno, que había adquirido tonos dorados me llamó la atención. Me olvidé de las cintas y me centré en el fresno.

 

    Cuando tenía la composición que más me gustaba había obviado dos detalles, que había poca luz y que soplaba una ligera brisa. El tiempo jugaba en mi contra: cada vez había menos luz y la exposición debía ser más larga lo que aumentaba las posibilidades de que una brisa moviera las ramas. Me alié con el enemigo.

 

     Desmonté del trípode y encuadré esta rama, que recibía la luz crepuscular de lleno, contra la zona de las cintas, que quedaba a oscuras al fondo del arroyo. Hice pruebas moviendo la cámara, acompañando mis movimientos con los del viento... hasta que el pulso me temblaba de agotamiento. Acabo de llegar a casa y esta es la que más me ha gustado, aunque el verano se niegue a abandonarnos, el espíritu otoñal ya se ha instalado en mi.

 



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Mirando a Gredos

 

     En estos días he estado repasando mi archivo para buscar algunas imágenes realizadas en Gredos y me sorprende ver la cantidad de fotos que son descartadas a priori pero que pueden ser interesantes.

 

     El año pasado en junio hice una gran ruta por estas rudas montañas, en un primer momento sólo me pareció aceptable una imagen del atardecer con el Cabeza nevada de fondo y en primer término un gran Scoparius en flor (podéis encontrar esa foto aquí).

 

     He vuelto a repasar las fotos de ese día y me he encontrado con más de una que merece la pena. Una de ellas es esta en la que en primer término encontramos flores de Echinospartum desenfocadas, en el plano principal este joven macho de Capra pyrenaica y de fondo las más altas cumbres del macizo central de Gredos. He querido rescatar esta imagen, que lejos de contar con las cualidades de momento y encuadre que suelo buscar, es sin duda una foto muy "redonda". Espero que os guste.



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Inspiración al óleo

 

     Hace unos días me enteré que se mostraría esta interesante exposición en mi ciudad, no dudé en visitarla en cuanto tuve ocasión. Tanto el título como la temática me llamó mucho la atención: naturaleza, luz, paisaje... con estas palabras voy como las abejas a la miel.

 

      Pero a llegar allí me sorprendió mucho más de lo que esperaba: por una parte la serenidad que me transmitían aquellos escenarios era casi sublime, pero por otro lado encontré muy interesante la técnica que había empleado el autor para realizar aquellas obras. Dominan las salpicaduras al estilo Pollock que se funden para crear unas degradaciones de color visualmente muy atractivas.

 

     Al llegar a casa no pude resistirme a coger el "flyer" y consultar más info sobre el autor, y lo que más me llamó de este pintor vallisoletano es que realiza muchas de sus obras al aire libre, pero observar detenidamente esos paisajes tranquilamente en el ordenador me llenó de inspiración y me animó a continuar con una serie que tengo abandonada hace bastante tiempo.

 

     Siempre me ha parecido interesante la influencia que puede llegar a ejercer la pintura sobre la fotografía de paisaje, principalmente cuando buscamos caminos que se apartan de lo meramente representativo. Esta exposición es de lo más interesante en este sentido que he visto últimamente. Si tenéis oportunidad, os recomiendo visitarla.       

 



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Perfil femenino

     En estos días se está enviando a impresión las fotografías que compondrán una exposición sobre Jaizkibel. Esta compilación de imágenes es el fruto de la colaboración entre la asociación Jaizkibel Amaharri (www.jaizkibelamaharri.org) y AEFONA. Esta colaboración comenzó hace un año con la organización de un gran encuentro de fotógrafos para promover la conservación de este lugar a través de la fotografía.

     Estuve muy atareado con las labores de coordinación del encuentro pero durante la visita principal de aquellas jornadas, en las que hicimos un recorrido por las geoformas más famosas del valle de Labetxu, encontré hueco para fotografiar de vez en cuando.

     Esta imagen la realicé aquel día. Aunque instintivamente tiendo más a la abstracción que a lo figurativo, estas suaves curvas de color en la roca arenisca me revelaron un perfil femenino; y es que, aunque te resistas, la magia de las formas, tonos y colores que encontramos en los abrigos de Labetxu nos pueden hacer volar la imaginación y surgir un instinto fotográfico que nos permita encontrar pequeños tesoros escondidos.

     Queda menos de un mes para que volvamos a reunirnos en un nuevo encuentro de fotografía orientado hacia la conservación, en este caso nos reuniremos en el parador de Villanueva, en Cangas de Onís (Asturias) para que los asistentes puedan disfrutar de unas jornadas conociendo en profundidad qué es el bosque atlántico, a qué amenazas se enfrenta y teniendo la oportunidad de visitar algunos rincones mágicos en los bosques mejor conservados de esta región. Si quieres saber un poco más o te gustaría asistir te invito a que visites la página de inscripción que hemos habilitado desde AEFONA:

 

Inscripciones para el III Encuentro AEFONA de conservación: El bosque atlántico



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Monstruos de flores

     Hay floraciones de plantas que tienen un especial interés para la fotografía de paisaje. Son conocidas por los fotógrafos de paisaje de medio mundo las floraciones de Lupinus en Nueva Zelanda y el noroeste de EE.UU., el tajinaste canario, los bluebells de los bosques del centro de Europa... la lista es tan amplia como atractiva.

     Pero hay una floración que pasa casi desapercibida para los que fotografiamos paisaje: la del erizón. El erizón, es una leguminosa que crece en zonas montañosas bajo condiciones que a duras penas pueden soportar otras especies vegetales. En invierno el viento, el hielo y las temperaturas bajo cero no suponen un problema para su supervivencia, pero al llegar el verano tienen que resistir temperaturas extremadamente altas y largos periodos sin lluvia.

 

     Suelen crecer pegados al suelo, achaparrados y encogidos, formando colonias de cabezas redondeadas. Suelen ser espinosos y tacto áspero y basto, pero todos los años ofrecen un espectáculo de singular belleza que puede ser muy interesante para aprovechar el atractivo de un paisaje. La floración de las diferentes especies de Echinospartum se produce en diferentes momentos del año en función de la latitud y de la especie, no tanto de la altitud, pues suelen crecer en lugares de características muy similares y, por lo tanto, la floración de las colonias de determinadas sierras suele ser más o menos simultánea.

 

     Estos arbustos cuentan con una floración muy abundante, las brácteas y bracteolas que esconden las flores antes de que se produzca la floración están recubiertas de pelos blanquecinos que le dan a la planta un aspecto misterioso, cubierto por motas blancas, unas semanas más tarde emergen las flores y los arbustos se recubren de flores amarillas ofreciendo un auténtico espectáculo que es sin duda un auténtico regalo para los que fotografiamos paisaje. 

 

     He elaborado un mapa con la distribución del erizón en la península. Los colores representan las diferentes especies. La floración comienza ahora, a finales de junio y se alargará hasta finales de julio. Personalmente he fotografiado y conozco algunas colonias de Echinospartum ibericum en el oeste del sistema central. Si sirve como referencia, florecen a principios de julio y el clímax suele producirse a mediados de julio.

 

     Espero no faltar a mi cita anual con los erizones este año, fotografiaré una de las colonias que más atractivas me parecen y, como otros años, buscaré los lugares más coloridos para encontrar buenos puntos de vista en los que encuadrar otras colonias.



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El día que hice líneas en la arena

     Hace poco más de un mes estuve pasando el fin de semana con compañeros de AEFONA (Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza), durante ese fin de semana, además del tiempo necesario para las reuniones de trabajo de la asociación encontramos hueco para fotografiar.

 

     Lo cierto es que a priori la zona del delta del Ebro no me llamaba mucho la atención, suelo preferir paisajes más montañosos y salvajes. Al llegar inmediatamente nos llamó la atención a Sergio Marijuán, con quién compartí viaje, y a mi la cantidad y diversidad de aves. Habíamos quedado en un muelle para fotografiar el atardecer y antes de llegar tuvimos que parar dos o tres veces para ver y tratar de fotografiar algunas especies que uno u otro no habíamos visto nunca.

 

     El viernes, al llegar al punto de reunión, reencuentro con grandes amigos y compañeros de AEFONA, la luz caía y rápidamente montamos el equipo para comenzar a fotografiar. Me encontraba ante un par de muelles destartalados, una barca destrozada a medias de hundir, bastante basura... nunca hubiera imaginado que pudiera llegar a tener ganas de fotografiar en un sitio así, pero lo hice y traté de obtener imágenes con un toque de creatividad.

 

     Los días siguientes fueron una sucesión sesiones de reuniones, charlas de sobremesa y algunas sesiones de amanecer/atardecer. Durante las salidas para fotografiar que realizamos, en todas las ocasiones, me encontraba en localizaciones que no me parecían fotogénicas, que no tenía preparadas, con cielos demasiado despejados... esto hacía que me encontrara en un lugar para fotografiar, sin sentir esa necesidad/presión de conseguir una buena foto de ese lugar, sin prisa, sin encontrar que el "momento" me pudiera aportar algo especial... esta situación hizo que me planteara fotografiar de un modo que no había hecho hasta entonces.

 

     Después de un mes, cuando por fin he encontrado tiempo para dar un repaso a las fotos de aquellos días, he llegado a la conclusión de que fotografiar en aquellas condiciones hizo que involuntariamente experimentara y probara nuevas técnicas y propuestas visuales. De las técnicas hablaré en otra ocasión, pues estoy preparando algo más técnico (valga la redundancia) y extenso para El Paisaje Perfecto, pero casi sin darme cuenta me vi fotografiando decenas de imágenes abstractas creadas a partir de las formas que había en la arena de la playa. Comencé con una textura y la luz rasante, la sugerencia de las formas y la curiosidad me llevaron a crear esta serie en poco más de una hora.

 

     Esta serie la podéis encontrar en la sección de galerías, es muy sencilla y tal vez no sea visualmente muy impactante, pero a riesgo de ser grosero diré que es mi web y pongo lo que me gusta. Me recuerda aquellos días, me ayuda a mantener un vínculo con aquellos días, un momento muy especial de creatividad. 

 



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El hallazgo fortuito

     Han pasado tantos años que ni los recuerdo. Tal vez 15, tal vez 17. En aquellos años en los que comenzaban a extenderse las cámaras digitales salía al campo con una Nikon compacta, atención: ¡De dos megapíxeles!

 

     Mis aspiraciones creativas en fotografía eran nulas, sólo diversión y documentar aquello que encontraba en la naturaleza que me llamara la atención. Un milano por aquí, un campo de tomillos florecidos por allá, posando junto a un gran castaño para que se vea lo grande que es el tronco... así pasaban mis esporádicas jornadas fotográficas.

 

     Recorría una pista en bicicleta, con mi Nikon compacta en el bolso del bastidor, paré a un lado porque algo me llamó la atención en el robledal. Desconozco qué pretendía capturar pero si recuerdo que era un caluroso día de finales de primavera y el sudor de las manos hizo que se me resbalara la cámara en el momento que disparaba. Y llegó el hallazgo fortuito.

 

     Por suerte la cámara no cayó al suelo, tenía la costumbre de ajustarme la correa de muñeca cada vez que la cogía. Ni me molesté en ver qué había salido, disparé otras dos o tres, guardé la cámara y continué mi camino. Cuando vi la foto en la cámara, al llegar al casa, mi primer impulso fue borrar la foto que había quedado movida al caerse la cámara pero me llamó la atención el remolino central ¡qué casualidad que al caer la cámara girara sobre si misma en el momento de disparar! Me gustó mucho.

 

     A este tipo de descubrimientos fortuitos es lo que se le está llamando hoy en día serendipia, hablo un poco de ello en un artículo de El Paisaje Perfecto (www.elpaisajeperfecto.com/el-factor-suerte-en-fotografia-de-paisaje). Pero no nos engañemos que podemos seguir llamándolo chiripa, potra, coña, chorra, chamba... que nos da lo mismo, si la llego a haber borrado de nada me hubiera servido haber capturado esta foto de chiripa.



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El amor está en las rocas

     Encontrar formas sugerentes entre las paredes de roca arenisca de Jaizkibel es algo común a los que visitamos este lugar, pero conseguir captar este corazón no es fácil. 

 

     El corazón aparece desfigurado pues el lado derecho es mucho mayor que el izquierdo. Tras varias pruebas comprobé que el único modo de que ambos lados tuvieran un tamaño similar en la foto fue con la técnica del "zooming". Esta técnica además le aporta un aspecto misterioso al resto de la imagen al deformar y dejar velados las cavidades de la roca que rodean la formación central. 

 

     Hace ya más de un año que tenía esta foto perdida por el archivo pero parece que hoy, en el día de San Valentín, está todo permitido en este sentido: tanto una imagen figurativa en la que el elemento central es un gran corazón como que para que representarlo haya utilizado la técnica del "zooming", tan odiada en nuestros días.

 

     Si no conoces el monte Jaizkibel te animo a descubrirlo pues es un paraíso para la fotografía tanto abstracta como figurativa; si lo conoces es muy probable que entiendas qué quiero decir con el título, pues es difícil no enamorarse de un lugar así y, por eso, el amor está en las rocas. Conoce más información sobre Jaizkibel y la problemática ambiental a la que se enfrenta a través del proyecto Jaizkibel Amaharri.



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Mis 9 favoritas del 2016

 

     Con la mente puesta en los viajes y escapadas fotográficas de 2017 hago una pequeña recopilación de las imágenes que he publicado aquí a lo largo del pasado año. Nunca he sido partidario de hacer este tipo de recopilaciones ya que no le veo utilidad desde el punto de vista fotográfico, sin embargo, parece que la satisfacción a la hora de reunir estas imágenes sea más personal que útil para mejorar fotográficamente.

 

     Y hago reflexión de los sitios que he visitado que, sin ser algo excepcional, me ha permitido capturar varias imágenes que creo que reflejan a la perfección mi pasión por recorrer espacios naturales acompañado por mi cámara. Gredos invernal y otoñal, Camboya, bosques asturianos, las cuevas de Urbasa, las Quilamas, Urederra y muchas salidas por la sierra del Espinazo entre las provincias de Cáceres y Salamanca. En años anteriores estas escapadas puede que hayan sido más diversas, sin embargo, 2016 ha sido el año del herbario fotográfico y, hasta Mayo, he tenido una dedicación casi exclusiva para recopilar las fotografías de 125 especies diferentes de plantas, toda una experiencia muy satisfactoria pero que no me aporta fotos exclusivas que mostrar aquí.

 

     Espero que os gusten, gracias por tu visita. 

 



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Todo es cuestión de una hora

     Hace tiempo me prometí que no volvería a recorrer "mi sierra", la sierra del Espinazo si no esperaba nubes. Salvo circunstancias excepcionales en las que florecieran los erizones (Echinospartum ibericum), algunas escobas (Cytisus sp.) e incluso los jacintos (Hyacinthoides hispanica) que cubren algunos prados, tenía claro que repetiría fotos que ya he hecho con cielos despejados. Hace unos días se me planteó una situación nueva, aunque la predicción era que no hubiera nubes en el momento de amanecer me arriesgué.

 

     En la propia localización, en el momento de amanecer encontré con que el cielo estaría completamente despejado, unos 20-30 kilómetros al norte habría alternancia de nubes y claros, lo mismo unos 15-20 kilómetros al sur ¿cómo podría existir tal grado de precisión? decidí salir de todos modos y la predicción acertó de lleno. Cuando comenzaron a llegar las primeras luces, un cielo completamente azul sustituyó a una bóveda repleta de estrellas, sin luna, cuya tenue luz, en una noche tan oscura me maravillaba y me permitía intuir el camino cuando apagaba el frontal. Amanecer desastroso.

 

     A principios de octubre y con las lluvias otoñales pendientes el atractivo de estas montañas de granito no se encuentra en su mejor momento. Las fotos que pude realizar de primera hora trataron de resaltar los volúmenes aprovechando la luz horizontal, pero todo quedó en intenciones. A medida que fue avanzando el amanecer, una hora después, tal como marcaban las previsiones las nubes comenzaron a llegar.

     Parece que todo fue cuestión de una hora, el tiempo que necesitaron las nubes para recorrer los 20 kilómetros desde el norte, pero también la hora que yo necesité para desandar parte del camino desde la localización elegida y, casualidad, en el momento en que las nubes entraban, pasé por la localización que he intentado fotografiar tantas veces y de la que ya he hablado aquí:

 

www.pablossanchez.com/a-la-tercera-no-va-la-vencida/

 

    No pude resistirme a añadir otra imagen a la colección, esas nubes altas polarizadas con el sol todavía aceptablemente lateral me dio una imagen que, lejos de encontrarse entre las que más me gusta, me hizo soñar con una situación: ese mismo lugar, esas mismas nubes, pero en el momento del amanecer, cuando la luz rosada de esos cirros lo inunden todo. Siempre encuentro una buena excusa para volver.



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Primeras pinceladas de otoño

 

     Hace unos días pasé junto a un arroyo poblado de lirios, en esta época del año no tienen flor, pero me pareció atractiva la disposición de las hojas: cintas que se superponían en diferentes direcciones. Cuando pasé por allí hacía unos minutos que se había puesto el sol y la bóveda celeste reflejada en las cintas me pareció que podía añadir un plus de atractivo a la escena.

 

     He vuelto hoy, a la misma hora, y un perro había hecho de las suyas, había cruzado por las cintas para darse un chapuzón. Los tallos de los lirios estaban tumbados y descolocados, habían perdido su atractivo. Intenté varias tomas en vano, rápidamente una rama de fresno, que había adquirido tonos dorados me llamó la atención. Me olvidé de las cintas y me centré en el fresno.

 

    Cuando tenía la composición que más me gustaba había obviado dos detalles, que había poca luz y que soplaba una ligera brisa. El tiempo jugaba en mi contra: cada vez había menos luz y la exposición debía ser más larga lo que aumentaba las posibilidades de que una brisa moviera las ramas. Me alié con el enemigo.

 

     Desmonté del trípode y encuadré esta rama, que recibía la luz crepuscular de lleno, contra la zona de las cintas, que quedaba a oscuras al fondo del arroyo. Hice pruebas moviendo la cámara, acompañando mis movimientos con los del viento... hasta que el pulso me temblaba de agotamiento. Acabo de llegar a casa y esta es la que más me ha gustado, aunque el verano se niegue a abandonarnos, el espíritu otoñal ya se ha instalado en mi.

 



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Mirando a Gredos

 

     En estos días he estado repasando mi archivo para buscar algunas imágenes realizadas en Gredos y me sorprende ver la cantidad de fotos que son descartadas a priori pero que pueden ser interesantes.

 

     El año pasado en junio hice una gran ruta por estas rudas montañas, en un primer momento sólo me pareció aceptable una imagen del atardecer con el Cabeza nevada de fondo y en primer término un gran Scoparius en flor (podéis encontrar esa foto aquí).

 

     He vuelto a repasar las fotos de ese día y me he encontrado con más de una que merece la pena. Una de ellas es esta en la que en primer término encontramos flores de Echinospartum desenfocadas, en el plano principal este joven macho de Capra pyrenaica y de fondo las más altas cumbres del macizo central de Gredos. He querido rescatar esta imagen, que lejos de contar con las cualidades de momento y encuadre que suelo buscar, es sin duda una foto muy "redonda". Espero que os guste.



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Inspiración al óleo

 

     Hace unos días me enteré que se mostraría esta interesante exposición en mi ciudad, no dudé en visitarla en cuanto tuve ocasión. Tanto el título como la temática me llamó mucho la atención: naturaleza, luz, paisaje... con estas palabras voy como las abejas a la miel.

 

      Pero a llegar allí me sorprendió mucho más de lo que esperaba: por una parte la serenidad que me transmitían aquellos escenarios era casi sublime, pero por otro lado encontré muy interesante la técnica que había empleado el autor para realizar aquellas obras. Dominan las salpicaduras al estilo Pollock que se funden para crear unas degradaciones de color visualmente muy atractivas.

 

     Al llegar a casa no pude resistirme a coger el "flyer" y consultar más info sobre el autor, y lo que más me llamó de este pintor vallisoletano es que realiza muchas de sus obras al aire libre, pero observar detenidamente esos paisajes tranquilamente en el ordenador me llenó de inspiración y me animó a continuar con una serie que tengo abandonada hace bastante tiempo.

 

     Siempre me ha parecido interesante la influencia que puede llegar a ejercer la pintura sobre la fotografía de paisaje, principalmente cuando buscamos caminos que se apartan de lo meramente representativo. Esta exposición es de lo más interesante en este sentido que he visto últimamente. Si tenéis oportunidad, os recomiendo visitarla.       

 



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Perfil femenino

     En estos días se está enviando a impresión las fotografías que compondrán una exposición sobre Jaizkibel. Esta compilación de imágenes es el fruto de la colaboración entre la asociación Jaizkibel Amaharri (www.jaizkibelamaharri.org) y AEFONA. Esta colaboración comenzó hace un año con la organización de un gran encuentro de fotógrafos para promover la conservación de este lugar a través de la fotografía.

     Estuve muy atareado con las labores de coordinación del encuentro pero durante la visita principal de aquellas jornadas, en las que hicimos un recorrido por las geoformas más famosas del valle de Labetxu, encontré hueco para fotografiar de vez en cuando.

     Esta imagen la realicé aquel día. Aunque instintivamente tiendo más a la abstracción que a lo figurativo, estas suaves curvas de color en la roca arenisca me revelaron un perfil femenino; y es que, aunque te resistas, la magia de las formas, tonos y colores que encontramos en los abrigos de Labetxu nos pueden hacer volar la imaginación y surgir un instinto fotográfico que nos permita encontrar pequeños tesoros escondidos.

     Queda menos de un mes para que volvamos a reunirnos en un nuevo encuentro de fotografía orientado hacia la conservación, en este caso nos reuniremos en el parador de Villanueva, en Cangas de Onís (Asturias) para que los asistentes puedan disfrutar de unas jornadas conociendo en profundidad qué es el bosque atlántico, a qué amenazas se enfrenta y teniendo la oportunidad de visitar algunos rincones mágicos en los bosques mejor conservados de esta región. Si quieres saber un poco más o te gustaría asistir te invito a que visites la página de inscripción que hemos habilitado desde AEFONA:

 

Inscripciones para el III Encuentro AEFONA de conservación: El bosque atlántico



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