Paisajes Romanticistas de Inglaterra

     Parece que la fotografía reinventa constantemente nuevos métodos y técnicas para que los que aprietan el disparador tengan a su disposición las herramientas adecuadas para poder expresarse. Creo que echar la vista atrás, a los paisajistas romanticistas puede ser un campo muy amplio en el que poder encontrar un nuevo área de trabajo y, sobre todo, mucha inspiración. 

 

     El romanticismo es un movimiento que se desarrolla en la primera mitad del siglo XIX para par prioridad a los sentimientos frente a las normas más rígidas del Neoclasicismo. Sabía que un viaje a Inglaterra, visitando castillos, grandes catedrales góticas y paisajes que inspiraron a pintores romanticistas hace casi 200 años, iba a nutrirme en este sentido.

 

     Esta fotografía representa la catedral de Salisbury en la misma perspectiva que John Constable la representa en 1830 en su obra "Salisbury Cathedral from the Meadows". Ni mucho menos consigue atrapar la esencia temporal y la sublimidad con la maestría que lo hace Constable, no por las limitaciones de la fotografía en ese sentido frente a la pintura; es un campo en el que la fotografía digital puede desarrollarse (y al que me sumo) para que la fotografía de paisaje pueda encontrar una vía de escape frente a los cánones tan rígidos y estridentes de "belleza" que saturan las redes hoy en día. 


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Las tierras muertas de Valjagado

 

     Un día descubres que en los libros están las respuestas, comienzas a leer autores americanos que te cuentan sus andanzas fotográficas por los desiertos del medio oeste; es más que suficiente para que un entusiasmado aprendiz de fotografía de paisaje idealice el concepto de belleza en sujetos inertes. Un tiempo después, en una etapa de búsqueda enfermiza de localizaciones en Google-Earth una foto de amigos en excursión de domingo lo cambia todo. La foto se titulaba Rasica.

 

     Cielo azul, rocas entre indio y beis de granito que con la intensidad de la luz directa del atardecer el medidor del modo automático de la compacta con la que estaba hecha la foto los había intensificado hasta llegar a un acertado error. Sobre las piedras dos personas. Esta escena no hubiera significado nada para mí de no ser porque aquellas rocas me trasladaron al instante a los desiertos americanos. Exploré aquella zona, Rasica, y pronto descubrí que no era más que el lecho desprovisto de vida de un embalse. No era el paisaje eterno de Death Valley, Arches o Monument Valley pero me servía para dar rienda suelta a la ausencia de vida natural como concepto de belleza.

 

     Han pasado varios años, más de los que me atrevo a contar sin dejar escapar un suspiro, desde que una tarde de junio Jenny y yo nos dejamos nuestras huellas en la arena granítica. Atardecer, merienda sobre las rocas, un par de nocturnas y el gusanillo de repetir. Han sido muchas visitas y con cada una he descubierto muchos nuevos motivos para volver, pero nunca había estado al 40% (en un territorio de unas 20.000 hectáreas bajo el agua el nivel lo cambia todo). Ahora he encontrado un bosque de encinas petrificado, un gran hito de granito que sobresale sobre el agua y, lo que es más importante: he perdido el miedo a hacer fotos (ya no creo que si no hago lo que hacen los demás no lo hago bien).

 

     La foto no tiene truco, está disparada directamente a blanco y negro. Atardecer a mi espalda, un claro sobre el horizonte a la derecha de la encina muerta. Filtro degradado para dar dramatismo a la encina perfilada sobre el claro y dejar algo de detalle sobre las rocas del primer término. Unas curvas en Photoshop y listo.


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El mundo de los sueños

 

     Cuando juegas con fuego te quemas, o eso nos han hecho creer siempre. Algo parecido pasa con la multiexposición en cámara, una vez comienzas no puedes terminar una foto, siempre necesitas añadir más, hasta que la estropeas, o no. Esta foto la realicé en abril de 2017. Bien, en realidad tendría que hablar de "estas fotos" porque hay unas cuantas apiladas; aclarado esto, comenzaba a profundizar en esta técnica y esta foto parecía ser la culminación a aquellos días en el delta del Ebro.

 

     Un motivo atractivo, marea a buen nivel, el sol a un buen ángulo con respecto al sujeto... pero un cielo aburridísimo. No había forma de hacer algo que me gustara: multiexposiciones con diferente matiz para conseguir contraste tonal, varias secuencias hasta que conseguí una que me gustó, pero el cielo seguía carente de interés. Unos minutos más tarde jugaba  con el desenfoque del reflejo del sol en el suelo fangoso de la marisma, esos tonos azulados y los puntos de luz me recordaron al cielo nocturno ¡tachán! ya sabía cual era la pieza final para la imagen multiexpuesta.

 

       No estaba preparado para hacer la foto, diez intentos y no conseguía superponer en el cielo los reflejos del sol en el agua. Era evidente que no era posible no superponer el rudimentario "Tori tarraconense". Repasando estos días fotos antiguas para continuar completando mi herbario fotográfico encontré estas fotos, rápido vinieron a mi mente las sensaciones de aquella mañana, como parecía estar sumido en un sueño mientras trataba de crear algo con lo que sorprenderme a mi mismo, pero que a la vez brotaba de mi subconsciente ¿es posible? sólo si crees que se puede soñar despierto.


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Taller de iniciación a la fotografía de naturaleza

 

    El primer fin de semana de febrero impartiré un taller de iniciación a la fotografía de naturaleza. Este curso está dirigido a alumnos que deseen iniciarse en la fotografía, aprender a manejar su cámara y poder sacar el máximo provecho a su equipo. El taller, que cuenta con una parte práctica y otra teórica de dividirá entre cuestionarios on-line, talleres prácticos y clases teóricas en el aula.

 

     Organizado por el Centro Integrado de F.P. Lorenzo Milani (Salamanca) https://www.fpmilani.com/ - este taller se engloba en el conjunto de cursos profesionales que cada año ofrece el centro para complementar su formación académica y, por lo tanto, los alumnos que realicen el taller, recibirán el correspondiente diploma acreditativo. 

 

Fechas: 1, 2 y 3 de Febrero

Lugar: Centro Integrado de F.P. Lorenzo Milani,

Aldehuela de los Guzmanes s/n CABRERIZOS (Salamanca)

Horas lectivas: 20 (6 on-line y 14 presenciales)

Precio: 55 €

Plazo de inscripción: hasta el 28 de enero

Programa: 

- Principios de la fotografía digital

- Equipo y material fotográfico

- Disciplinas fotográficas de naturaleza

- Principios del lenguaje fotográfico y la composición

Horario:

Viernes: de 17 a 19 presentación y clase práctica, de 19 a 21 clase teórica.

Sábado: de 17 a 19 clase práctica, de 19 a 21 clase teórica.

Domingo: de 8 a 16 clases teóricas y prácticas con paradas para descansar.

 

Más información: pablo@pablossanchez.com

 


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Mis 9 favoritas del 2018

 

 

      Hay tradiciones que tienen un sentido, otras que se hacen por rutina, unas que surgen y otras que te "obligas" a seguir. Me pregunto como encajaríamos en este contexto los que hacemos una recopilación de fotos anuales. Me gusta echar la vista atrás y volver a vivir las experiencias fotográficas del año, en cierta medida, volver a repasar todas las fotos de las salidas y viajes del año me traslada de nuevo a esos lugares y momentos fotográficos.

 

     Aunque mi gran pasión es el paisaje natural, esta disciplina fotográfica, entendida en un sentido estricto, se me queda pequeña y últimamente, estoy encontrando cierto estímulo al explorar más allá de sus límites creativos. Me he dado cuenta que ha sido un año en el que he roto mi molde y he comenzado a expandirme en varias direcciones aleatorias: conceptualismo, paisaje nocturno, blanco y negro, imagen digital, paisaje urbano y humano... Y un claro ejemplo de esto son estas 9 fotos que recojo aquí, faltan algunas, pero creo que aquí se encuentran las más representativas de lo que he hecho este año.

 

     Arriba, izquierda: reflejos en un charco junto al río Batuecas. Tras pasar el día entero fotografiando lo que veía, al final del día, cuando la luz comenzaba a escasear cambié a 50 mm, blanco y negro, y dejé que los conceptos fluyeran. Arriba, centro: flores de erizón en la sierra del Espinazo. Mi hogar, he fotografiado tantas veces en esta localización que el perfil de roca de ese "hombre" lo considero casi familiar. La delicadeza de la luz al pasar sobre la mole de roca y el modo en que iluminaba las flores de erizón me pareció una foto muy significativa para mí. Arriba, derecha: Almanzor al amanecer. Un lugar con el que trato ser fiel a una cita anual. Es una localización trabajada a lo largo de los años, sólo hay que buscar un buen primer plano en la nieve y el hielo... y listo. Centro, izquierda: sierra del Espinazo al atardecer. Son tantas veces las que he podido disfrutar de esa perspectiva de la sierra, ya que es el camino que tengo que recorrer para llegar a otras localizaciones, pero nunca he visto una luz tan cautivadora como la de aquella tarde de tormenta. Centro, centro: nubes y estrellas en Bardenas. Por "accidente" tuve que pasar la noche allí, suerte que pude dormir en el coche. No me resigné a mi suerte y aproveché para hacer algunas fotos del cielo que me acompañaba. Centro, derecha: cabra y nubes de tormenta en Gredos. Esta foto es el claro ejemplo en el que eliminas el color para darle protagonismo al sujeto, los elementos y a la fuerza que pueden llegar a transmitir. Abajo, izquierda: vista de la acrópolis ateniense durante la hora azul. Uno de los ejemplos de paisaje urbano que he realizado este año. La ruina, un motivo tan melancólico y romántico ofrece a la fotografía de paisaje un motivo realmente atractivo si, como he dicho anteriormente, te atreves a romper tu molde y practicar otros tipos de fotografía. Abajo, centro: erizones del Espinazo al atardecer. Un ejemplo de imagen digital no obtenida en cámara y que, con la tecnología con la que podemos contar hoy en día no podría terminarse en la propia cámara. Aunque no soy asiduo a este tipo de imágenes y confío en que la fotografía es una expresión que se manifiesta a la hora de apretar el disparador y no delante de la pantalla del ordenador, encuentro divertido dar vida a alguna de estas imágenes. Abajo, derecha: iglesia de la ensenada de Barro. Esta idílica escena me llamó la atención desde el primer momento en que la vi hace unos años, una nueva visita a Llanes y la compañía de un amigo fotógrafo eran la escusa perfecta para volver. 

 



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Una nueva etapa

Una foto para el recuerdo, uno de los tantos momentos que he pasado con compañeros de AEFONA. Tras cuatro años en la junta directiva de la asociación de fotografía de naturaleza más importante en nuestro país dejo a un lado el papel activo en la gestión para abrir una nueva etapa.

Hablaría de las dificultades, de los malos momentos, los problemas asociados a la labor que he desempeñado estos años, pero eso ha quedado en el olvido, me quedo con momento como en el que se realizó esta imagen: encuentros de socios en los que la naturaleza y la fotografía son el hilo conductor, pero al final lo que surge es la amistad con personas con las que compartes esta pasión.

No quiero dejar a nadie en el tintero, no es necesario citar ni dar agradecimientos a aquellos que ya saben lo que me han marcado en estos años. Dejo atrás la actividad en la gestión de la asociación pero no a las personas que considero compañeros de fotografía y amigos de verdad. Nos vemos pronto, seguramente en el campo, con una cámara entre las manos.


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Fotografiar sensaciones

     Amaneció Soto de Sajambre con una fina capa de nieve sobre los tejados. Una mañana fría en la que la niebla cubría las cumbres circundantes de Picos de Europa. Salimos a pasear mi mujer y yo por el camino que lleva a Vegabaño con la certeza de que no tardaría mucho en volver a llover o incluso a nevar. La pendiente del primer tramo mitigaba el frío y el entusiasmo de los que llevan una temporada sin recorrer la naturaleza nos hizo ignorar la lluvia.

     A medio camino, cuando se cruza el río Agüero, encontramos unos prados que, cada vez que he pasado por allí me han parecido uno de los paisajes más idílicos de la zona. La nieve cubría la superficie de hierva y sobre las laderas las hayas oscuras sin hojas, hojas aquí y allá, las últimas pinceladas de un otoño que, tal como nos habían contado en el pueblo, había sido mucho más corto de lo habitual.

     Lo que había sido una lluvia ligera durante la mañana se intensificó cuando recorrimos estos prados, notábamos que estábamos calados y el frío comenzaba a colarse en los abrigos. Fotos aquí y allá, pero me llamaron especialmente la atención las ramas y troncos de las hayas que contrastaban con el cielo gris. No conseguía mantener la lente limpia y la lluvia terminó por ser mi aliada, colocando la única zona limpia para dejar nítido uno de los árboles bajé la temperatura de color para dar predominancia a los tonos azules. Al final conseguí una fotografía que cada vez que la vuelva a ver me traslada a aquella fría mañana en los bosques de Soto de Sajambre.


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Torbellinos

    Parece que cuando el verano llega a su fin comienza a reavivarse la llama fotográfica de nuestro interior, en mi caso es algo distinto. El título de este artículo puede parecer que sea a propósito de la imagen que lo ilustra, pero no es así. Creo que cuando llevas unos años practicando la fotografía, ya sea como aficionado, profesional o realizando algunos encargos llegamos a un punto en el que de repente deja de tener sentido todo lo que haces. 

 

     Una mezcla de presión por trabajos fotográficos pendientes, el no cumplir con los objetivos que yo mismo me había impuesto y una situación personal y emocional que no era favorable para desarrollar nuevos proyectos fotográficos han hecho que haya pasado una mala época. Un torbellino de emociones que me han llevado a una situación casi de odio de la fotografía de paisaje.

 

     Aún sabiendo que era algo pasajero no podía evitar sentir rechazo cada vez que me planteaba volver a coger la cámara. Hasta que poco a poco he ido casi obligándome a trabajar en la planificación de un viaje. Un sueño que siempre quise cumplir, pasar 15 días en pleno otoño de bosque en bosque. Tras varios años con ese deseo en mente pero con la frustración de saber que no lo voy a poder cumplir, parece que al darse las circunstancias que me permitían hacerlo dejó de carecer de sentido y perdió todo el interés para mi, hasta hace poco.

 

     El año pasado estuve en Urederra y estos torbellinos de hojas (Whirpools como los llamaba aquellos días) representan muy bien lo que muchos sentimos sobre la fotografía de paisaje. Remolinos de emociones, de sentimientos, todo es caos, quiero y no puedo, puedo pero no quiero... pero tras todas estas ideas subyace la absoluta calma, esa que sentimos cuando notamos fotografiamos y el tiempo se detiene al sumergirnos en nuestros propios pensamientos.


 

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Monstruos de flores

     Hay floraciones de plantas que tienen un especial interés para la fotografía de paisaje. Son conocidas por los fotógrafos de paisaje de medio mundo las floraciones de Lupinus en Nueva Zelanda y el noroeste de EE.UU., el tajinaste canario, los bluebells de los bosques del centro de Europa... la lista es tan amplia como atractiva.

     Pero hay una floración que pasa casi desapercibida para los que fotografiamos paisaje: la del erizón. El erizón, es una leguminosa que crece en zonas montañosas bajo condiciones que a duras penas pueden soportar otras especies vegetales. En invierno el viento, el hielo y las temperaturas bajo cero no suponen un problema para su supervivencia, pero al llegar el verano tienen que resistir temperaturas extremadamente altas y largos periodos sin lluvia.

 

     Suelen crecer pegados al suelo, achaparrados y encogidos, formando colonias de cabezas redondeadas. Suelen ser espinosos y tacto áspero y basto, pero todos los años ofrecen un espectáculo de singular belleza que puede ser muy interesante para aprovechar el atractivo de un paisaje. La floración de las diferentes especies de Echinospartum se produce en diferentes momentos del año en función de la latitud y de la especie, no tanto de la altitud, pues suelen crecer en lugares de características muy similares y, por lo tanto, la floración de las colonias de determinadas sierras suele ser más o menos simultánea.

 

     Estos arbustos cuentan con una floración muy abundante, las brácteas y bracteolas que esconden las flores antes de que se produzca la floración están recubiertas de pelos blanquecinos que le dan a la planta un aspecto misterioso, cubierto por motas blancas, unas semanas más tarde emergen las flores y los arbustos se recubren de flores amarillas ofreciendo un auténtico espectáculo que es sin duda un auténtico regalo para los que fotografiamos paisaje. 

 

     He elaborado un mapa con la distribución del erizón en la península. Los colores representan las diferentes especies. La floración comienza ahora, a finales de junio y se alargará hasta finales de julio. Personalmente he fotografiado y conozco algunas colonias de Echinospartum ibericum en el oeste del sistema central. Si sirve como referencia, florecen a principios de julio y el clímax suele producirse a mediados de julio.

 

     Espero no faltar a mi cita anual con los erizones este año, fotografiaré una de las colonias que más atractivas me parecen y, como otros años, buscaré los lugares más coloridos para encontrar buenos puntos de vista en los que encuadrar otras colonias.



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El día que hice líneas en la arena

     Hace poco más de un mes estuve pasando el fin de semana con compañeros de AEFONA (Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza), durante ese fin de semana, además del tiempo necesario para las reuniones de trabajo de la asociación encontramos hueco para fotografiar.

 

     Lo cierto es que a priori la zona del delta del Ebro no me llamaba mucho la atención, suelo preferir paisajes más montañosos y salvajes. Al llegar inmediatamente nos llamó la atención a Sergio Marijuán, con quién compartí viaje, y a mi la cantidad y diversidad de aves. Habíamos quedado en un muelle para fotografiar el atardecer y antes de llegar tuvimos que parar dos o tres veces para ver y tratar de fotografiar algunas especies que uno u otro no habíamos visto nunca.

 

     El viernes, al llegar al punto de reunión, reencuentro con grandes amigos y compañeros de AEFONA, la luz caía y rápidamente montamos el equipo para comenzar a fotografiar. Me encontraba ante un par de muelles destartalados, una barca destrozada a medias de hundir, bastante basura... nunca hubiera imaginado que pudiera llegar a tener ganas de fotografiar en un sitio así, pero lo hice y traté de obtener imágenes con un toque de creatividad.

 

     Los días siguientes fueron una sucesión sesiones de reuniones, charlas de sobremesa y algunas sesiones de amanecer/atardecer. Durante las salidas para fotografiar que realizamos, en todas las ocasiones, me encontraba en localizaciones que no me parecían fotogénicas, que no tenía preparadas, con cielos demasiado despejados... esto hacía que me encontrara en un lugar para fotografiar, sin sentir esa necesidad/presión de conseguir una buena foto de ese lugar, sin prisa, sin encontrar que el "momento" me pudiera aportar algo especial... esta situación hizo que me planteara fotografiar de un modo que no había hecho hasta entonces.

 

     Después de un mes, cuando por fin he encontrado tiempo para dar un repaso a las fotos de aquellos días, he llegado a la conclusión de que fotografiar en aquellas condiciones hizo que involuntariamente experimentara y probara nuevas técnicas y propuestas visuales. De las técnicas hablaré en otra ocasión, pues estoy preparando algo más técnico (valga la redundancia) y extenso para El Paisaje Perfecto, pero casi sin darme cuenta me vi fotografiando decenas de imágenes abstractas creadas a partir de las formas que había en la arena de la playa. Comencé con una textura y la luz rasante, la sugerencia de las formas y la curiosidad me llevaron a crear esta serie en poco más de una hora.

 

     Esta serie la podéis encontrar en la sección de galerías, es muy sencilla y tal vez no sea visualmente muy impactante, pero a riesgo de ser grosero diré que es mi web y pongo lo que me gusta. Me recuerda aquellos días, me ayuda a mantener un vínculo con aquellos días, un momento muy especial de creatividad. 

 



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Paisajes Romanticistas de Inglaterra

     Parece que la fotografía reinventa constantemente nuevos métodos y técnicas para que los que aprietan el disparador tengan a su disposición las herramientas adecuadas para poder expresarse. Creo que echar la vista atrás, a los paisajistas romanticistas puede ser un campo muy amplio en el que poder encontrar un nuevo área de trabajo y, sobre todo, mucha inspiración. 

 

     El romanticismo es un movimiento que se desarrolla en la primera mitad del siglo XIX para par prioridad a los sentimientos frente a las normas más rígidas del Neoclasicismo. Sabía que un viaje a Inglaterra, visitando castillos, grandes catedrales góticas y paisajes que inspiraron a pintores romanticistas hace casi 200 años, iba a nutrirme en este sentido.

 

     Esta fotografía representa la catedral de Salisbury en la misma perspectiva que John Constable la representa en 1830 en su obra "Salisbury Cathedral from the Meadows". Ni mucho menos consigue atrapar la esencia temporal y la sublimidad con la maestría que lo hace Constable, no por las limitaciones de la fotografía en ese sentido frente a la pintura; es un campo en el que la fotografía digital puede desarrollarse (y al que me sumo) para que la fotografía de paisaje pueda encontrar una vía de escape frente a los cánones tan rígidos y estridentes de "belleza" que saturan las redes hoy en día. 


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Las tierras muertas de Valjagado

 

     Un día descubres que en los libros están las respuestas, comienzas a leer autores americanos que te cuentan sus andanzas fotográficas por los desiertos del medio oeste; es más que suficiente para que un entusiasmado aprendiz de fotografía de paisaje idealice el concepto de belleza en sujetos inertes. Un tiempo después, en una etapa de búsqueda enfermiza de localizaciones en Google-Earth una foto de amigos en excursión de domingo lo cambia todo. La foto se titulaba Rasica.

 

     Cielo azul, rocas entre indio y beis de granito que con la intensidad de la luz directa del atardecer el medidor del modo automático de la compacta con la que estaba hecha la foto los había intensificado hasta llegar a un acertado error. Sobre las piedras dos personas. Esta escena no hubiera significado nada para mí de no ser porque aquellas rocas me trasladaron al instante a los desiertos americanos. Exploré aquella zona, Rasica, y pronto descubrí que no era más que el lecho desprovisto de vida de un embalse. No era el paisaje eterno de Death Valley, Arches o Monument Valley pero me servía para dar rienda suelta a la ausencia de vida natural como concepto de belleza.

 

     Han pasado varios años, más de los que me atrevo a contar sin dejar escapar un suspiro, desde que una tarde de junio Jenny y yo nos dejamos nuestras huellas en la arena granítica. Atardecer, merienda sobre las rocas, un par de nocturnas y el gusanillo de repetir. Han sido muchas visitas y con cada una he descubierto muchos nuevos motivos para volver, pero nunca había estado al 40% (en un territorio de unas 20.000 hectáreas bajo el agua el nivel lo cambia todo). Ahora he encontrado un bosque de encinas petrificado, un gran hito de granito que sobresale sobre el agua y, lo que es más importante: he perdido el miedo a hacer fotos (ya no creo que si no hago lo que hacen los demás no lo hago bien).

 

     La foto no tiene truco, está disparada directamente a blanco y negro. Atardecer a mi espalda, un claro sobre el horizonte a la derecha de la encina muerta. Filtro degradado para dar dramatismo a la encina perfilada sobre el claro y dejar algo de detalle sobre las rocas del primer término. Unas curvas en Photoshop y listo.


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El mundo de los sueños

 

     Cuando juegas con fuego te quemas, o eso nos han hecho creer siempre. Algo parecido pasa con la multiexposición en cámara, una vez comienzas no puedes terminar una foto, siempre necesitas añadir más, hasta que la estropeas, o no. Esta foto la realicé en abril de 2017. Bien, en realidad tendría que hablar de "estas fotos" porque hay unas cuantas apiladas; aclarado esto, comenzaba a profundizar en esta técnica y esta foto parecía ser la culminación a aquellos días en el delta del Ebro.

 

     Un motivo atractivo, marea a buen nivel, el sol a un buen ángulo con respecto al sujeto... pero un cielo aburridísimo. No había forma de hacer algo que me gustara: multiexposiciones con diferente matiz para conseguir contraste tonal, varias secuencias hasta que conseguí una que me gustó, pero el cielo seguía carente de interés. Unos minutos más tarde jugaba  con el desenfoque del reflejo del sol en el suelo fangoso de la marisma, esos tonos azulados y los puntos de luz me recordaron al cielo nocturno ¡tachán! ya sabía cual era la pieza final para la imagen multiexpuesta.

 

       No estaba preparado para hacer la foto, diez intentos y no conseguía superponer en el cielo los reflejos del sol en el agua. Era evidente que no era posible no superponer el rudimentario "Tori tarraconense". Repasando estos días fotos antiguas para continuar completando mi herbario fotográfico encontré estas fotos, rápido vinieron a mi mente las sensaciones de aquella mañana, como parecía estar sumido en un sueño mientras trataba de crear algo con lo que sorprenderme a mi mismo, pero que a la vez brotaba de mi subconsciente ¿es posible? sólo si crees que se puede soñar despierto.


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Taller de iniciación a la fotografía de naturaleza

 

    El primer fin de semana de febrero impartiré un taller de iniciación a la fotografía de naturaleza. Este curso está dirigido a alumnos que deseen iniciarse en la fotografía, aprender a manejar su cámara y poder sacar el máximo provecho a su equipo. El taller, que cuenta con una parte práctica y otra teórica de dividirá entre cuestionarios on-line, talleres prácticos y clases teóricas en el aula.

 

     Organizado por el Centro Integrado de F.P. Lorenzo Milani (Salamanca) https://www.fpmilani.com/ - este taller se engloba en el conjunto de cursos profesionales que cada año ofrece el centro para complementar su formación académica y, por lo tanto, los alumnos que realicen el taller, recibirán el correspondiente diploma acreditativo. 

 

Fechas: 1, 2 y 3 de Febrero

Lugar: Centro Integrado de F.P. Lorenzo Milani,

Aldehuela de los Guzmanes s/n CABRERIZOS (Salamanca)

Horas lectivas: 20 (6 on-line y 14 presenciales)

Precio: 55 €

Plazo de inscripción: hasta el 28 de enero

Programa: 

- Principios de la fotografía digital

- Equipo y material fotográfico

- Disciplinas fotográficas de naturaleza

- Principios del lenguaje fotográfico y la composición

Horario:

Viernes: de 17 a 19 presentación y clase práctica, de 19 a 21 clase teórica.

Sábado: de 17 a 19 clase práctica, de 19 a 21 clase teórica.

Domingo: de 8 a 16 clases teóricas y prácticas con paradas para descansar.

 

Más información: pablo@pablossanchez.com

 


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Mis 9 favoritas del 2018

 

 

      Hay tradiciones que tienen un sentido, otras que se hacen por rutina, unas que surgen y otras que te "obligas" a seguir. Me pregunto como encajaríamos en este contexto los que hacemos una recopilación de fotos anuales. Me gusta echar la vista atrás y volver a vivir las experiencias fotográficas del año, en cierta medida, volver a repasar todas las fotos de las salidas y viajes del año me traslada de nuevo a esos lugares y momentos fotográficos.

 

     Aunque mi gran pasión es el paisaje natural, esta disciplina fotográfica, entendida en un sentido estricto, se me queda pequeña y últimamente, estoy encontrando cierto estímulo al explorar más allá de sus límites creativos. Me he dado cuenta que ha sido un año en el que he roto mi molde y he comenzado a expandirme en varias direcciones aleatorias: conceptualismo, paisaje nocturno, blanco y negro, imagen digital, paisaje urbano y humano... Y un claro ejemplo de esto son estas 9 fotos que recojo aquí, faltan algunas, pero creo que aquí se encuentran las más representativas de lo que he hecho este año.

 

     Arriba, izquierda: reflejos en un charco junto al río Batuecas. Tras pasar el día entero fotografiando lo que veía, al final del día, cuando la luz comenzaba a escasear cambié a 50 mm, blanco y negro, y dejé que los conceptos fluyeran. Arriba, centro: flores de erizón en la sierra del Espinazo. Mi hogar, he fotografiado tantas veces en esta localización que el perfil de roca de ese "hombre" lo considero casi familiar. La delicadeza de la luz al pasar sobre la mole de roca y el modo en que iluminaba las flores de erizón me pareció una foto muy significativa para mí. Arriba, derecha: Almanzor al amanecer. Un lugar con el que trato ser fiel a una cita anual. Es una localización trabajada a lo largo de los años, sólo hay que buscar un buen primer plano en la nieve y el hielo... y listo. Centro, izquierda: sierra del Espinazo al atardecer. Son tantas veces las que he podido disfrutar de esa perspectiva de la sierra, ya que es el camino que tengo que recorrer para llegar a otras localizaciones, pero nunca he visto una luz tan cautivadora como la de aquella tarde de tormenta. Centro, centro: nubes y estrellas en Bardenas. Por "accidente" tuve que pasar la noche allí, suerte que pude dormir en el coche. No me resigné a mi suerte y aproveché para hacer algunas fotos del cielo que me acompañaba. Centro, derecha: cabra y nubes de tormenta en Gredos. Esta foto es el claro ejemplo en el que eliminas el color para darle protagonismo al sujeto, los elementos y a la fuerza que pueden llegar a transmitir. Abajo, izquierda: vista de la acrópolis ateniense durante la hora azul. Uno de los ejemplos de paisaje urbano que he realizado este año. La ruina, un motivo tan melancólico y romántico ofrece a la fotografía de paisaje un motivo realmente atractivo si, como he dicho anteriormente, te atreves a romper tu molde y practicar otros tipos de fotografía. Abajo, centro: erizones del Espinazo al atardecer. Un ejemplo de imagen digital no obtenida en cámara y que, con la tecnología con la que podemos contar hoy en día no podría terminarse en la propia cámara. Aunque no soy asiduo a este tipo de imágenes y confío en que la fotografía es una expresión que se manifiesta a la hora de apretar el disparador y no delante de la pantalla del ordenador, encuentro divertido dar vida a alguna de estas imágenes. Abajo, derecha: iglesia de la ensenada de Barro. Esta idílica escena me llamó la atención desde el primer momento en que la vi hace unos años, una nueva visita a Llanes y la compañía de un amigo fotógrafo eran la escusa perfecta para volver. 

 



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Una nueva etapa

Una foto para el recuerdo, uno de los tantos momentos que he pasado con compañeros de AEFONA. Tras cuatro años en la junta directiva de la asociación de fotografía de naturaleza más importante en nuestro país dejo a un lado el papel activo en la gestión para abrir una nueva etapa.

Hablaría de las dificultades, de los malos momentos, los problemas asociados a la labor que he desempeñado estos años, pero eso ha quedado en el olvido, me quedo con momento como en el que se realizó esta imagen: encuentros de socios en los que la naturaleza y la fotografía son el hilo conductor, pero al final lo que surge es la amistad con personas con las que compartes esta pasión.

No quiero dejar a nadie en el tintero, no es necesario citar ni dar agradecimientos a aquellos que ya saben lo que me han marcado en estos años. Dejo atrás la actividad en la gestión de la asociación pero no a las personas que considero compañeros de fotografía y amigos de verdad. Nos vemos pronto, seguramente en el campo, con una cámara entre las manos.


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Fotografiar sensaciones

     Amaneció Soto de Sajambre con una fina capa de nieve sobre los tejados. Una mañana fría en la que la niebla cubría las cumbres circundantes de Picos de Europa. Salimos a pasear mi mujer y yo por el camino que lleva a Vegabaño con la certeza de que no tardaría mucho en volver a llover o incluso a nevar. La pendiente del primer tramo mitigaba el frío y el entusiasmo de los que llevan una temporada sin recorrer la naturaleza nos hizo ignorar la lluvia.

     A medio camino, cuando se cruza el río Agüero, encontramos unos prados que, cada vez que he pasado por allí me han parecido uno de los paisajes más idílicos de la zona. La nieve cubría la superficie de hierva y sobre las laderas las hayas oscuras sin hojas, hojas aquí y allá, las últimas pinceladas de un otoño que, tal como nos habían contado en el pueblo, había sido mucho más corto de lo habitual.

     Lo que había sido una lluvia ligera durante la mañana se intensificó cuando recorrimos estos prados, notábamos que estábamos calados y el frío comenzaba a colarse en los abrigos. Fotos aquí y allá, pero me llamaron especialmente la atención las ramas y troncos de las hayas que contrastaban con el cielo gris. No conseguía mantener la lente limpia y la lluvia terminó por ser mi aliada, colocando la única zona limpia para dejar nítido uno de los árboles bajé la temperatura de color para dar predominancia a los tonos azules. Al final conseguí una fotografía que cada vez que la vuelva a ver me traslada a aquella fría mañana en los bosques de Soto de Sajambre.


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Torbellinos

    Parece que cuando el verano llega a su fin comienza a reavivarse la llama fotográfica de nuestro interior, en mi caso es algo distinto. El título de este artículo puede parecer que sea a propósito de la imagen que lo ilustra, pero no es así. Creo que cuando llevas unos años practicando la fotografía, ya sea como aficionado, profesional o realizando algunos encargos llegamos a un punto en el que de repente deja de tener sentido todo lo que haces. 

 

     Una mezcla de presión por trabajos fotográficos pendientes, el no cumplir con los objetivos que yo mismo me había impuesto y una situación personal y emocional que no era favorable para desarrollar nuevos proyectos fotográficos han hecho que haya pasado una mala época. Un torbellino de emociones que me han llevado a una situación casi de odio de la fotografía de paisaje.

 

     Aún sabiendo que era algo pasajero no podía evitar sentir rechazo cada vez que me planteaba volver a coger la cámara. Hasta que poco a poco he ido casi obligándome a trabajar en la planificación de un viaje. Un sueño que siempre quise cumplir, pasar 15 días en pleno otoño de bosque en bosque. Tras varios años con ese deseo en mente pero con la frustración de saber que no lo voy a poder cumplir, parece que al darse las circunstancias que me permitían hacerlo dejó de carecer de sentido y perdió todo el interés para mi, hasta hace poco.

 

     El año pasado estuve en Urederra y estos torbellinos de hojas (Whirpools como los llamaba aquellos días) representan muy bien lo que muchos sentimos sobre la fotografía de paisaje. Remolinos de emociones, de sentimientos, todo es caos, quiero y no puedo, puedo pero no quiero... pero tras todas estas ideas subyace la absoluta calma, esa que sentimos cuando notamos fotografiamos y el tiempo se detiene al sumergirnos en nuestros propios pensamientos.


 

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Monstruos de flores

     Hay floraciones de plantas que tienen un especial interés para la fotografía de paisaje. Son conocidas por los fotógrafos de paisaje de medio mundo las floraciones de Lupinus en Nueva Zelanda y el noroeste de EE.UU., el tajinaste canario, los bluebells de los bosques del centro de Europa... la lista es tan amplia como atractiva.

     Pero hay una floración que pasa casi desapercibida para los que fotografiamos paisaje: la del erizón. El erizón, es una leguminosa que crece en zonas montañosas bajo condiciones que a duras penas pueden soportar otras especies vegetales. En invierno el viento, el hielo y las temperaturas bajo cero no suponen un problema para su supervivencia, pero al llegar el verano tienen que resistir temperaturas extremadamente altas y largos periodos sin lluvia.

 

     Suelen crecer pegados al suelo, achaparrados y encogidos, formando colonias de cabezas redondeadas. Suelen ser espinosos y tacto áspero y basto, pero todos los años ofrecen un espectáculo de singular belleza que puede ser muy interesante para aprovechar el atractivo de un paisaje. La floración de las diferentes especies de Echinospartum se produce en diferentes momentos del año en función de la latitud y de la especie, no tanto de la altitud, pues suelen crecer en lugares de características muy similares y, por lo tanto, la floración de las colonias de determinadas sierras suele ser más o menos simultánea.

 

     Estos arbustos cuentan con una floración muy abundante, las brácteas y bracteolas que esconden las flores antes de que se produzca la floración están recubiertas de pelos blanquecinos que le dan a la planta un aspecto misterioso, cubierto por motas blancas, unas semanas más tarde emergen las flores y los arbustos se recubren de flores amarillas ofreciendo un auténtico espectáculo que es sin duda un auténtico regalo para los que fotografiamos paisaje. 

 

     He elaborado un mapa con la distribución del erizón en la península. Los colores representan las diferentes especies. La floración comienza ahora, a finales de junio y se alargará hasta finales de julio. Personalmente he fotografiado y conozco algunas colonias de Echinospartum ibericum en el oeste del sistema central. Si sirve como referencia, florecen a principios de julio y el clímax suele producirse a mediados de julio.

 

     Espero no faltar a mi cita anual con los erizones este año, fotografiaré una de las colonias que más atractivas me parecen y, como otros años, buscaré los lugares más coloridos para encontrar buenos puntos de vista en los que encuadrar otras colonias.



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El día que hice líneas en la arena

     Hace poco más de un mes estuve pasando el fin de semana con compañeros de AEFONA (Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza), durante ese fin de semana, además del tiempo necesario para las reuniones de trabajo de la asociación encontramos hueco para fotografiar.

 

     Lo cierto es que a priori la zona del delta del Ebro no me llamaba mucho la atención, suelo preferir paisajes más montañosos y salvajes. Al llegar inmediatamente nos llamó la atención a Sergio Marijuán, con quién compartí viaje, y a mi la cantidad y diversidad de aves. Habíamos quedado en un muelle para fotografiar el atardecer y antes de llegar tuvimos que parar dos o tres veces para ver y tratar de fotografiar algunas especies que uno u otro no habíamos visto nunca.

 

     El viernes, al llegar al punto de reunión, reencuentro con grandes amigos y compañeros de AEFONA, la luz caía y rápidamente montamos el equipo para comenzar a fotografiar. Me encontraba ante un par de muelles destartalados, una barca destrozada a medias de hundir, bastante basura... nunca hubiera imaginado que pudiera llegar a tener ganas de fotografiar en un sitio así, pero lo hice y traté de obtener imágenes con un toque de creatividad.

 

     Los días siguientes fueron una sucesión sesiones de reuniones, charlas de sobremesa y algunas sesiones de amanecer/atardecer. Durante las salidas para fotografiar que realizamos, en todas las ocasiones, me encontraba en localizaciones que no me parecían fotogénicas, que no tenía preparadas, con cielos demasiado despejados... esto hacía que me encontrara en un lugar para fotografiar, sin sentir esa necesidad/presión de conseguir una buena foto de ese lugar, sin prisa, sin encontrar que el "momento" me pudiera aportar algo especial... esta situación hizo que me planteara fotografiar de un modo que no había hecho hasta entonces.

 

     Después de un mes, cuando por fin he encontrado tiempo para dar un repaso a las fotos de aquellos días, he llegado a la conclusión de que fotografiar en aquellas condiciones hizo que involuntariamente experimentara y probara nuevas técnicas y propuestas visuales. De las técnicas hablaré en otra ocasión, pues estoy preparando algo más técnico (valga la redundancia) y extenso para El Paisaje Perfecto, pero casi sin darme cuenta me vi fotografiando decenas de imágenes abstractas creadas a partir de las formas que había en la arena de la playa. Comencé con una textura y la luz rasante, la sugerencia de las formas y la curiosidad me llevaron a crear esta serie en poco más de una hora.

 

     Esta serie la podéis encontrar en la sección de galerías, es muy sencilla y tal vez no sea visualmente muy impactante, pero a riesgo de ser grosero diré que es mi web y pongo lo que me gusta. Me recuerda aquellos días, me ayuda a mantener un vínculo con aquellos días, un momento muy especial de creatividad. 

 



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